Muchos somos los gijoneses que tenemos pesadillas por las noches, en las que nuestra querida Playa de San Lorenzo desaparece irremediablemente, engullida por un maligno “espigón” come-arena.
Gracias a Dios, son solo pesadillas…. ¿o nó?
Ya hace tiempo, antes de la faraónica obra del Musel, algunos pocos daban la voz de alarma sobre el peligro que podría conllevar para el arenal gijonés. Nadie les escuchó, o no les quisieron escuchar…
Ahora parece que las hipótesis (y pesadillas), puede que se hagan realidad. ¿Que pasará entonces? ¿De quién será la culpa? ¿Habrá que cambiar a los profesores de las Escuelas de Ingeniería?… y lo más importante ¿habría marcha atrás u otro tipo de solución?
El tiempo dirá y hará (esperemos que nó).
PD: que alguien, por si acaso, vaya construyendo un sistema para crear olas en las playas de Poniente y el Arbeyal, tipo made in Japan, que son muy aburridas.


